"Tradicionalmente, las buenas obras de arquitectura siempre han tenido en cuenta el entorno, pero en general, la gran mayoría de los proyectos sólo aprovechaban las mejores vistas y tenían una imagen que resaltaba el edificio en el paisaje, y ahí quedaba todo. Es decir, el entorno era más tenido en cuenta como algo complementario que podía servir para enriquecer el proyecto.
Hoy en día, el proyecto arquitectónico ha dejado de pensar el entorno como un escenario donde se posa la obra como un objeto aislado para pasar a ser un elemento condicionante del diseño. Así, la inserción de la obra en su entorno es un tema que cada vez cobra mayor fuerza. Las construcciones buscan relacionarse con el paisaje natural, lo respetan y, en muchos casos, se mimetizan con él utilizando materiales del lugar. Un ejemplo de todo esto es Mar de Las Pampas, un lugar donde la arquitectura establece un claro diálogo formal con el entorno natural, aprovechando los desniveles naturales del terreno, la presencia del bosque y utilizando materiales nobles como la piedra, la madera y el vidrio con la clara intención de mimetizarse con el paisaje." (...)
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