En el viejo cine Avenida de Bolívar, cerrado desde 1991, entre paredes descascaradas, grietas, goteras y un frío inclemente, Marcelo Tinelli miró a la multitud que ayer volvía a colmar butacas y pasillos y dijo: "Siempre quise generar una historia como la de Cinema Paradiso, pero cambiándole el final. Este no es un lugar mío sino de todos nosotros. Estamos concretando un sueño compartido". El anuncio de reapertura de la sala, comprada por el conductor y donada por él al Club Ciudad de Bolívar, tuvo un cierre a pura emotividad: el estilo que le gusta a Marcelo Tinelli.
El dueño de la productora Ideas de Sur había llegado a su ciudad natal por la mañana, en avión, bamboléandose en medio de una tormenta inusual: hacía cuatro meses que no llovía en Bolívar. "Tal vez esto complique un poco la fiesta, pero le hace muy bien al canto... quiero decir al campo", se consoló ante Clarín, con un acto fallido tal vez provocado por el vértigo de su sección "Cantando por un sueño". La verdad es que no tenía de qué preocuparse: ninguna complicación climática iba a mitigar la devoción que provoca en esta ciudad a 350 km de Buenos Aires. Tinelli es, definitivamente, un profeta en su tierra.
En la Municipalidad lo esperaban funcionarios provinciales, municipales y directivos del INCAA, como Jorge Alvarez, presidente del Instituto de Cine, y María Lenz, la vicepresidenta. Tinelli tomó un ejemplar del diario local La Mañana y se sorprendió por el despliegue de la reapertura del viejo cine Avenida: una gran nota en el cuerpo central y un suplemento especial de 16 páginas, plagado de avisos generosos con su imagen. Un ejemplo: "Gracias, Marcelo, por ser de Bolívar", de un bazar ubicado en... ¡Paseo Tinelli 25! Otro aviso indicaba que el Concejo Deliberante de la ciudad acababa de declarar a Marcelo Tinelli, Ciudadano Ilustre de Bolívar
"El Cine Avenida fue parte de mi infancia; vivía a una cuadra y media y era como una habitación de mi casa —recordó—. En los 90, cada vez que volvía acá, me dolía verlo cerrado. Alguna vez funcionó una bailanta en su planta superior. Pero el dueño del cine, Raúl Otero, nunca quiso venderlo, a pesar de que tuvo ofertas de una iglesia evangélica y de una casa de electrodomésticos. Así nació mi idea de comprarlo y donarlo. Ahora, que pude convertir ese sueño en realidad, tengo muchos proyectos: hacer retrospectivas, festivales, funciones de domingo al mediodía para toda la familia. Esperamos inaugurarlo a comienzos de marzo, con muchas figuras, un poco antes del Festival de Mar del Plata".
Tinelli aclaró que, si bien no podía definirse como un cinéfilo, ciertas películas le provocaron algunas de sus sensaciones más intensas. Al caso de Cinema Paradiso le agregó el de El gran pez, de Tim Burton. "Es la que más me hizo llorar en mi vida. Ahí lo vi a mi viejo; la noche en que tuvimos que irnos de acá hacia Buenos Aires porque él estaba muy enfermo. Lo perdí cuando tenía diez años, y también perdí a mi ciudad, aunque sienta que por cierto no me fui, que siempre estoy volviendo".
Al cruzar la avenida San Martín, rumbo al cine, una multitud lo "asfixió" en aplausos y gritos de agradecimiento, bajo la lluvia. A la una de la tarde, tras una entrada con melodías hollywoodenses y luces de reflector girando, comenzó una larga ceremonia: la sala estaba colmada de vecinos, periodistas y fantasmas. El primer golpe emotivo fue un documental casero en el que aparecieron viejos personajes del cine fundado en 1952, imágenes del Avenida antes y después del cierre, y afiches de clásicos que se proyectaron allí. El final de la proyección tuvo, por supuesto, la música de Cinema Paradiso.
Un grupo de arquitectos explicó que el cine, con capacidad para 1.000 personas, se dividirá en tres salas y se convertirá en un centro cultural. Alvarez habló de la importancia de reabrir salas en pequeñas ciudades de todo el país ("Bolivia -N de la R: por Bolívar— es un ejemplo de cómo hay que hacerlo", aseguró). Florencio Randazzo, ministro de gobierno de la provincia de Buenos Aires, y Juan Carlos Simón, intendente de Bolívar, exaltaron "al triunfador que da el ejemplo y vuelve a su terruño". Mirta, la tía de Tinelli, recordó la historia de la familia en relación a ese cine y adelantó que la sala llevaría el nombre de la madre del conductor, Chiquita.
El momento más intenso llegó cuando Tinelli cerró la ceremonia, una hora y media después, hablando de sus proyectos para el cine y adelantando que algunas películas nacionales se estrenarán, "gracias al INCAA", antes en Bolívar que en la ciudad de Buenos Aires. "El enorme nudo que tengo en el pecho, el temblequeo en las piernas, de emoción y de frío, se debe a que recuperamos la historia, nuestra casa, parte de nuestra casa".
Fuente: Diario Clarín - Miguel Frías