Tomando elementos de la naturaleza, esta casa en Mar de La Pampas respira calidez, armonía e ideas por donde se la mire. Una construcción que acompaña el camino del viento con suaves líneas y se mimetiza con los colores de su entorno.
Antes que ponernos a elaborar una memoria de una obra de arquitectura, vamos a empezar por elaborar un diario de experiencia y emociones de lo que representó para el estudio el desafío y la invalorable experiencia a nivel humano en el proceso de diseño de esta casa, principalmente por tratarse el propietario de un colega que prefirió vivir la experiencia desde el otro lado, del lado del propietario, del comitente.
Un comitente con un montón de inquietudes y deseos, a nivel personal y familiar que lo llevaron a elegir a mar de las pampas como lugar para vivir sus vacaciones, su tiempo en familia, su tiempo de disfrutar momentos y hacer realidad estos sueños.
Un estudio de arquitectos también cargados de inquietudes y deseos con la mirada siempre hacia adelante en cómo realizar de la mejor manera no solo intelectual sino técnicamente estos deseos, hacen de esta obra un ejemplo claro de trabajo en equipo. Aun teniendo grandes distancias (físicas) pero no que esto implique una incomunicación generando un vinculo muy particular entre las partes.
Como requerimiento único del propietario además de las intenciones de uso como lugares amplios de reunión, 3 dormitorios dos baños, parrilla, decks, etc. que hacen al hecho físico de la arquitectura, sino la necesidad o las ganas de tener una direcciones predominantes en el proyecto (pero sin especificar su forma)
El terreno como muchos terrenos en la zona es de proporciones esbeltas (15x45) con un gran espacio verde de reserva verde publico en su frente hacia el sur, lo cual lo hacía más profundo aun y distante de la vista de la calle e incrementaba la distancia hasta llegar la casa física.
Como resultado del análisis de la topografía, las direcciones, las circulaciones, las vistas y la ubicación de la forestación, resulto la aparición de estas curvas generadoras y ordenadoras como vientos que se cruzan entrelazando estos elementos, en toda la longitud del predio desde la calle hasta su límite más profundo.
Un viento más pesado, robusto, elevado le impone su carácter al conjunto, y nos acompaña en la circulación peatonal a modo de protector (camina tranquilo que te acompaño) el otro más liviano y bajo tranquiliza la circulación vehicular que se va enterrando hasta la cochera, asomando y atravesando todo el conjunto.
Una vez adentro la imponente vista del muro de piedra nos sigue acompañando, solo dividido en forma vertical por escalera de quebracho flotando en el medio del espacio de circulaciones llegando hasta el ámbito social donde la familia se encuentra, dejándonos solo libres en la salida a los decks, livianos y elevados sobre el bosque para estar en el afuera en la tranquilidad del bosque bajo el ruido de la brisa y las piñas abriéndose con el calor.
La obra se divide en cuatro niveles , el más bajo con la cochera-quincho y áreas de servicio, un nivel mas altos intermedio con el acceso y las áreas de dormitorio de los chicos, con su baño que actúa como baño de la casa, un tercer nivel con las áreas sociales de estar, comedor, cocina y decks con su parrilla exterior, y el ultimo nivel con la suite principal con el dominio de todas las vistas y tratando de ganar la mayor cantidad de sol posible en su terraza.
Lo elección de los materiales utilizados responde a las necesidades físicas y emocionales de la obra, principalmente por tratarse de materiales naturales como la piedra mar del plata, la madera en pisos y carpinterías, y pisos de porcelanato.
Pero todo esto no hace a lo más importante de esta obra, son solo materiales físicos que se elijen, sino el valor y la experiencia emocional y profesional que a todos nos sedujo.